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miércoles, 27 de marzo de 2019

Un adiós a una leyenda del surf de Engabao Playas General Villamil
Yahoo/Enviados
  • Sam Scholl <nicknick7780@yahoo.es>
    Para:El Universo
    27 mar. a las 22:49
    EL FARO

    A la querida memoria del  negro Patricio


    Cuando llegué a Playas no sabía lo que me esperaba.
    El recuerdo de nuestro encuentro se halla perdido entre las brumas púrpuras de mi memoria.
    Conversamos un poco y me ofreciste tu amistad y hospedaje.
    Se trataba de una casa de cemento, pintada de rojo y blanco, abandonada más allá de Chálela.
    Yo venía de la ciudad con un mochila llena de ropa seca y una tabla blanca con una quilla azul, marca Eddie Bauer.
    El protagonista eres tú, me hablabas de cómo cocinar un buen san Pedro para vacilarlo bien.
    Aquella noche en esa casa sin techo, en medio del desierto y de la nada, sólo oíamos el rumor del océano y los aullidos de perros salvajes.
    Estábamos en contradicción con nuestros recuerdos.
    Eres un amigo bueno con un corazón inmenso y yo un blanco aniñado con la mano extendida.
    El viento cruzaba aquella casa vacía como el hambre que golpeaba y aleteaba oprimiendo nuestros estómagos.
    Para cenar sólo había un puñado de habas empapadas en limón, un termo de té y muchas mugas de marihuana.
    Yo cargaba en mi mochila dos fundas grandes de ciruelas rojas que engullimos vorazmente como postre.
    Conversábamos como dementes en medio de paredes de cemento.
    En sus superficies bailaban nuestras sombras proyectadas por un par de velas .
    Cuando terminamos la cena nos dimos cuenta que las tripas seguían vacías.
    Tripas vacías, una noche sin estrellas, penumbras oscilantes, conversaciones alucinógenas y decenas de cigarrillos de yerba.
    Eso era todo lo que teníamos allá en Playas en el 72.
    Patricio yo nunca probé el Pedro, pero al oírte conversar, los ácidos se me subían al coco y te acompañaba en tu vuelo.
    Y fue idea tuya encender aquella yerba y empezar una loca competencia para ver quién fuma más.
    Mi mente fatigada te oía sin cesar las mil y una instrucciones sobre cómo se debe preparar el Pedro.
    A mí lo que me resultaba incomprensible era cómo seleccionar el cactus preciso y apropiado.
    Y luego al fumar aquellos porros con aquel humo que de los pulmones pasaban a la sangre y al cerebro.
    Mi corazón me decía qué era lo que tenía que hacer mañana por la mañana.
    Y resulta que en toda la noche no pegamos un ojo.
    Oh, Patricio, ¡qué locura fue haber dado contigo!
    Apenas recuerdo que en toda la noche me has hablado de un punto de quiebre llamado El Faro...
    En medio de caminos desérticos y montes no convencionales me arrastras.
    Todavía estoy drogado y me pica todo el cuerpo que siente el frío del amanecer.
    El camino es largo y parece sin final.
    Tengo que pujar la mochila y la tabla y voy sudando a chorros.
    Mis pies siguen un pequeño sendero que van dejando tus pasos.
    Hablas, ¿te escucho?
    No.
    En mi mente voy tarareando la canción ‘The year of the cat’...
    Déjame así Patricio amigo querido que así soy feliz.
    Sigo tus pasos hasta El Faro.
    Cambio el peso de la tabla de brazo en brazo. Cada vez que se hincha uno por el esfuerzo, la cambio al otro brazo.
    Y tú me dices:

    - ¡Qué buen tablón te has conseguido, colorado!

    Para cuando hemos llegado estoy tan agotado que echo espuma por la boca y no quiero saber nada de surf.
    ¿Qué es El Faro sino un promontorio de filudas rocas lamidas por el enfurecido mar?
    No hay lugar –todo es pura roca-, donde pueda recostar mi adolorido cuerpo.
    Mi lengua tiene un aspecto verde y con sabor a yerba.
    En un momento te cambias de ropa, coges tu tabla de Balsa y te lanzas promontorio abajo a remar hacia la punta.
    Yo nunca estuve listo para semejante espectáculo.
    Tienes la destreza de un mono y coges olas y las bajas y subes y bajas y subes y bajas sin gracia, pero con equilibrio.
    Una brisa helada de la mañana que me acorta el cuerpo me achica el ánimo.
    Hoy quiero ser espectador.
    Puedo ver como vienes por más olas una y otra vez.
    Gotas de agua se escurren por tu pelo zambo tostado de amarillo por el sol.
    Cuando las olas crecen y cuando ya he analizado por dónde tengo que salir si las cosas se ponen feas, entro.
    Remar El Faro es trerrible, hay una corriente del putas loco.
    Saltar al vacío desde el promontorio ha sido lo de menos.
    Tengo que sacarme la puta remando con este tablón.
    Hay que esquivar las barredoras.
    Es una pesadilla esquivar olas y olas que se te vienen encima unas tras otras.
    Remar tan desesperadamente me ha calentado un poco, pero temo a los tiburones.
    Allá al fondo en medio de la nada se puede adivinar el destino de un hombre.
    Y no mires atrás porque sólo verás rocas verdes, filudas y mojadas que amenazan tu vida.
    Es una gran bahía de rocas el punto de quiebre.
    Mi cuerpo suda chorros de adrenalina y un fuego sagrado baila en mis ojos.
    Al final vemos unas tandas de mama rusas y yo voy por ellas.
    Tú Patricio prefieres sacarle el cuerpo, sólo corres olas pequeñas y dominables.
    Yo vengo de Montañita y estas olas playeras me parecen enanas .
    Me coloco en medio de una pared brutal y la remo hasta que siento el rápido empujón.
    Es un descenso muy horizontal, perfecto y aquella ola la corto por la mitad .
    Pero no regreso cuando llego a la orilla.
    Estoy demasiado drogado para remar hasta la punta nuevamente.
    Y regresar a pie por las filudas y verdes rocas es un suplicio.
    Cuando llego al lugar donde hemos dejado las cosas tú me gritas:

    - ¡Vuelve acá aniñado cobarde!

    Pero yo ya tengo suficiente de las olas de El Faro.
    Mira tú Patricio qué haces con tu vida.
    Que hoy estoy bien acá sentado sobre las filudas rocas y muerto de frío. 
    Cancion De El Padrino Música para soportar la desgracia



    Apéndice

    Adiós Patricio te adelantaste a nosotros vieja leyenda del surf de Engabao y de Playas General Villamil toda 
    ahora seguramente te encontrarás con tu viejo amigo inseparable de toda clase de andanzas y locuras CHINCHULANCHA
     que murió hace ya tiempo atrás eklectrocutado. 
    Adiós negro Patricio y ya nos veremos algún día
     y nos reuniremos en el averno con Chinchulancha
     para conversar y tomar notas de toda clase de anécdotas
     aqui te dejo una foto con Manuel Fernando y una descarga poética narrativa dedicada a ti hace ya mucho tiempo atrás
     Adiós Patricio mi pana del agua de Engabao
     ¡Qué desgracia esta maldita noticia!

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