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viernes, 22 de septiembre de 2017

¿Qué significa ser un escritor humorístico?
A la querida memoria de mi pana del alma y cuánto te extraño Pava Loca
La risa la provoca el asombro. Lo que hace difícil el trabajo del escritor humorístico actualmente es que ya nadie se escandaliza con nada.
André Birabeau
¿A quién se le puede ocurrir que la risa y la felicidad no es algo divertido y hasta necesario?
¡Bueno!, tampoco se trata de que nos la vamos a pasar todos, todo el tiempo haciendo chistes, primero, agrios y luego con la práctica ya muy divertidos, porque en la vida muchas veces se nos presentan asuntos y problemas muy serios.
En una ocasión al profesor Thorstein Bunde Veblen, le preguntaron si alguna vez se tomaba algo en serio , y él respondió que sí, pero que no se lo diga a nadie.
Tomarse las cosas de la vida , los buenos tiempos y los malos tiempos, con filosofía, es de por sí ya e implica una resignación que invita a la risa, al esparcimiento y la disipación de la mente.
Entonces, ¿es acaso el escritor humorístico un burlador permanente del compromiso que exige la seriedad de la vida?
Porque lo que muchos si no lo saben cabalmente al menos lo intuyen que el escritor humorístico, incluso con el rostro serio como el de una piedra, vive esclavo y es también mártir, de su Don intelectual y de la ya virtud como maldición, de hacer reír a los demás con sus escritos y reflexiones.
Es entonces cuando aparece en el espectro de los pensadores de la libertad y con toda su trama la comedia como fruto final de una desgracia o tragedia.
¡Y vaya pero qué curiosa mescolanza de sentimientos expresados aquí, que después del llanto viene la risa histérica o lo que es más terrible que después de la risa viene este esperpento de emoción que es el dolor y el llanto, mezcla confusa de emociones que hasta en las personas más serias causa bastante perplejidad en cualquier circunstancia, porque por ejemplo, a nadie se le ocurriría que en un velorio los asistentes vayan predispuestos a emborracharse y a pasar como relindos hijodeputas bailando y festejando alrededor del sarcófago del muerto.
Pues, en tal evento siempre habría algunos y algunas personas que se partirían de la indignación hasta llegar a los límites o al borde de un escándalo.
En concreto el escritor humorístico siempre va a tener que rendir explicaciones a las personas que únicamente prefieren y exigen obras literarias, que cumplan con rigor la categoría de "decentes" y que en su defecto siempre van a rechazar de plano todo aquello que consideren una cosa, ¡vaya pues qué payasa que es esta persona, no!

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